Cuando hablamos de amor se tiende a idealizar con corazones y, en el común de los casos, no es tan así. En mi experiencia terapéutica creo que aún no termino de escuchar las una y mil formas de amor que los humanos podemos demostrar.
Cuando nos sumergimos en el mundo de las constelaciones familiares podemos llegar a comprender que nuestra visión/percepción de la historia familiar puede ser solo un “espejismo”. Te voy a compartir una historia… Un paciente llega a consulta diciendo “Mi papá nunca está en casa, para él, su trabajo lo es todo”. Profundizando en la constelación familiar, llegamos a la historia y energía que influía en esa forma de ser. Aquel papá desde niño vivió carencias afectivas y económicas. Además, pasó hambre, frío e incertidumbre. Fue tanto el impacto de su infancia que se prometió a sí mismo esforzarse en la vida trabajando para que a la familia que él formó no le pase lo mismo. Para este papá su mayor muestra de amor era evitar que su familia tenga carencias económicas, aunque ello implique estar poco en casa.
Cuando mi paciente comprendió esta situación, se le derrumbó aquella idea de su padre, que había configurado desde el ángulo del abandono y la falta de apego con ellos, y comprendió que el amor era la base sus acciones. Recuerdo que desde algunos sollozos esbozó un… “Por eso cada noche pasa por mi habitación para darme un beso en la frente y me dice: Todo lo hago por ustedes. Te amo hijo”. Y volvió al llanto…
Desde aquella vez, nació en su corazón el profundo sentimiento de agradecimiento, alegría y se sintió más integrado a la familia. Pudo observar a su papá con ojos más amorosos y comprendió que el sacrificio era producto de una infancia que cargaba gran dolor. Los domingos eran los únicos días que su papá estaba en casa y desde aquel entonces, mi paciente me contaba que se levantaba temprano para desayunar con su papá y hacer actividades juntos para aprovechar al máximo el día.
Así como en esta historia, puede haber acciones de amor poco comprendidas y opacadas por nuestra visión sobre cómo deberían ser las cosas. El amor lo podemos ocupar como método de sanación al comprender que la historia que vivimos tiene un motivo de ser y que todos podemos expresar el amor de una manera particular, según nuestras creencias y experiencias.
– Claudia Martínez –
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